- Mujeres consagradas a una vida monástica
En conmemoración a los acontecimientos de Semana Santa la religiosa Sor Claudia, perteneciente a la congregación de las hermanas de la Enseñanza, ubicada en la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, fue entrevistada el domingo 23 de marzo, acerca de la participación que tiene ellas dentro de la religión.
¿Qué es semana santa?
La Semana Santa el período de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Dicha semana no tiene fecha fija dentro del calendario se calcula que cae el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena eclesiástica.
La Semana Santa da inicio con el domingo de ramos, en el que se evoca la entrada de Jesús en Jerusalén. Los días más importantes de la Semana Santa son los formados por el llamado Triduo Pascual: Jueves Santo y Viernes Santo, en los que se conmemora la muerte de Cristo y el Sábado Santo se recuerda a Cristo en el sepulcro. También es importante las vísperas del viernes y del jueves Santo, día en el que la Iglesia católica cumple con la institución de la Eucaristía.
En jueves santo se realiza la visita de las siete casas que es una especie de peregrinación y sacrificio, en recuerdo cuando Jesús, fue llevado de un lado a otro, en el momento de ser enjuiciado y con esto da inicio su pasión.
La visita de las siete casas, tiene un desarrollo semejante al Vía Crucis, ya que en las siete estaciones se lee la Escritura, se reza y se medita sobre la Pasión del Señor.
En viernes Santo se hacen varias procesiones, como la de Iztapalapa para representar el calvario de Cristo, las tres caídas y la muerte de Jesús en la Cruz. El sábado de gloria es cuando se espera el momento de la Resurrección y es la conmemoración de Jesús en el sepulcro.
¿Quiénes son?
Las religiosas, madres, o monjas, son mujeres que han sido consagradas dentro de una orden religiosa y siguen habitualmente una vida monástica, acogida a una serie de reglas, entre las cuales suelen estar el celibato, la obediencia y la humildad.
Hay monjas que participan en la sociedad, realizando esfuerzos altruistas.
La mayoría de la gente escoge estos días para vacacionar y descansar, sin darle la verdadera importancia a los días de reflexión y meditación.
A lo que la madre comenta, “…para ellos sólo son días de descanso y diversión lo cual esta bien, lo que esta mal es que no se den un tiempo para reflexionar y agradecer a Dios lo que él hizo por nosotros. Por tal motivo, yo como religiosa vivo estas fechas con profunda tristeza porque veo como sus hijos se alejan cada vez más de Dios. Sin duda son eventos importantes que hay que recordar, son momentos que nunca van ha ser borrados de la historia por la humanidad”, aseguró.
Dentro de los sectores de la población que participan más dentro de la religión ella afirma que “es difícil, debido a que no tengo a la mano estadísticas, pero con la experiencia que tengo como religiosa me atrevo a decir que siempre participan más las mujeres y los niños, es decir, tienen una participación más constante y directa, pero en general casi todos acudimos a las iglesias cuando tenemos problemas, o cuando se celebra una fiesta. Aunque hay ocasiones en las que todos participan, como en las pastorelas y en las representaciones del Vía Crucis ya que en éstas son participes, hombres, mujeres, niños y adolescentes”
Discriminación.
Al preguntarle si existe discriminación de género en la religión católica, aseguró que es un tema que causa controversia: “algunos estudiosos aseguran que hay discriminación cuando Jesús decide crear a la mujer de su costado, y cuando a María no se le consulta si quiere ser madre o no, pero en mi humilde opinión considero que ante los ojos de Dios todos somos iguales, y que Dios le dio el regalo maravilloso a la mujer de dar vida a otros seres humanos, yo creo que no existe tal discriminación”.
En cuanto a la discriminación actual se le debatió del por qué se les prohíbe la entrada a la iglesia a personas como prostitutas y borrachos: “La Iglesia es la casa de Dios, pero Dios no fue el que impuso estas reglas, las religiosas, los padres, los clérigos en general, somos seres humanos, y tratamos de cuidar la casa del Señor, nosotros no les prohibimos la entrada ni somos nadie para juzgarlos, lo que les pedimos es respeto, que asistan a ella con plena conciencia del por qué están allí. Cuando ellos mueran entonces Dios les redimirá de todas sus culpas, como lo hizó con María Magdalena, la protegió y dijo “Quien este libre de pecados que tire la primera piedra””.
Además comentó que como religiosas tienen plena libertad de expresar inquietudes y opinar sobre cualquier tema “ese es el punto del sacrificio de nuestro Señor, que la humanidad tuviera oportunidad de elegir entre el bien y el mal, todas las personas tenemos elección. No sólo participamos expresándonos, sino que también somos participes del cambio dentro de nuestras posibilidades”.
Por último le quisimos cuestionar acerca del por qué una mujer no puede acceder a tener un cargo eclesiástico, “Las religiosas somos muy maternales, reflejamos amor, Cristo a parte de reflejar amor es un ser que muestra protección, es por eso que son padres los que ejercen estos puestos, por que además de ofrecer protección son justos, y nosotras como mujeres nos dejamos llevar más por sentimentalismos. Aparte la preparación es distinta, nosotras podemos oficiar una misa pero siempre la gente se va a identificar más con esa figura paterna llena de amor, y protección”.
Sin duda las mujeres son parte importante dentro del factor religioso, aparte de que son una mayoría, pero hablando de discriminación es un tema que ha causado controversia. Sin embargo; las religiosas son felices llevando la vida que llevan, las novicias saben con anticipación lo que conlleva ser una monja y es en esta etapa donde ellas se convencen de querer llevar esta vida o de servir a Dios de otras formas.

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