jueves, 24 de abril de 2008

Una enfermedad cambia historias

Amalia Pérez Vázquez es una mujer deportista, que nació con la enfermedad médicamente conocida como artogriposis congénita. A la madre de Amalia le dieron diagnósticos mortales cuando nació su hija, diciendo que no sobreviviría más de seis meses y que si lo hacía iba a depender siempre de ella hasta para ir al baño.

La Artrogriposis significa contracción permanente de una articulación. El diagnóstico de artrogriposis múltiple congénita se hace cuando dos o más articulaciones, en más de una extremidad están permanentemente contraídas al nacer.

Sin embargo, para la recuperación de Amalia influyó mucho su familia, teniendo a sus padres y a sus trece hermanos apoyándola, las terapias, y principalmente el deporte.

Amalia incursionó desde niña en varios deportes, natación, basquetball, carreras, etc., pero a los 18 años descubrió que le gustaba y que era apta en el levantamiento de pesas, ya con ocho operaciones y con la certeza médica de que nunca iba a poder tener hijos se esforzó para alcanzar sus sueños como deportista.

Amalia Pérez es una atleta de alto rendimiento que ha participado en las paraolimpiadas del 2000 en Sydney Australia, en la rama femenil de levantamiento de pesas adjudicándose la medalla de plata por haber levantado 117.5 Kilogramos. Posteriormente volvió a participar en los juegos paraolimpicos en Atenas Grecia, del 2004 obteniendo el segundo lugar por un levantamiento de 125 Kilogramos.

Antes de partir a la competencia de Atenas, Amalia con 30 años de edad se vio sorprendida por una noticia que cambio el rumbo de su vida, estaba embarazada, iba a tener un hijo, y asegura que fue un milagro y lo mas bonito que le pudo haber pasado.

Melissa es la hija de Amalia, (la niña no sufre ninguna enfermedad congénita) y Enrique es su entrenador y esposo, trabajan en equipo para conseguir que en las próximas paraolimpiadas en Beijing China, obtengan la presea de oro.

Amalia asegura que esta satisfecha con su vida y sus logros, que sus medallas de plata tienen sabor a oro, pero que el trofeo más sagrado que tiene es su hija, y que a pesar de que va por el triunfo a Beijing, afirma que si no gana de igual forma se siente plena.

Amalia comento que si tuviera la oportunidad de volver a nacer y de cambiar algo en su vida, no cambiaría nada, sólo cambiaría la discriminación que padecen muchas mujeres, discapacitados, indígenas, y otros seres humanos maltratados por seres humanos.

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